Charulaquez – un cuento cortito, por A Mokbel

Editor’s Note: Alain Mokbel vive en el oeste de Montreal. El mantenga su vida muy ocupado con su empleo como representante de ventas en una empresa de productos y servicios tecnicos. También esta completando un certificado en Produccion Industrial, y en estes ultimos años, has hecho una meta suya de tener dominio de español. En su propia pagina web, el practica sus habilidades de escritura en ingles y el se contempla que significa nuestra existencia. A la orden mi llave!

Había una vez, un hombre que se llamaba Loritero. Era un hombre muy feo y muy asqueroso, por lo menos, eso creía él. Él era muy gordo a causa de todos los pasteles que se comió. Cada mañana, se levantaba, se cepillaba los dientes, se afeitaba y se iba de compras para comprarse un pastel en la pastelería del pueblo. Se comía un pastel cada día de la semana: de chocolate el lunes, de plátano el martes, de queso el viernes, de manzana el sábado y de piña el domingo.

Loritero nunca trabajaba, tenía mucho dinero de una herencia que sus padres le dejaron cuando se murieron en un accidente automovilístico. ¡Era por eso que se dedicaba a comer pasteles! Si necesitaba algo lo podía comprar sin pensar.

Un día, en la pastelería, encontró a una mujer muy guapa y fue como amor a primera vista. Nunca la había visto en su vida. Le quería hablar pero no pudo. Muchas veces se quedó con la boca abierta frente a ella, como si alguien le hubiera cortado la lengua. La mujer nunca se dio cuenta de su presencia, por lo menos, eso creía él. Desde ese momento, Loritero decidió hacer lo necesario para llamar su atención, aunque se hubiera conformado con solo hacerla sonreír.

Hizo todo lo que pudo hacer. Se cambió de ropa, se puso agua de colonia, entrenó para ser mas fuerte, pero todo eso no sirvió para nada, al menos, eso creía él. Entonces, renunció a ganar su atención y continuó con la rutina de su vida.

Un bonito día de verano, mientras comía su pastel de piña, alguien llamó a su puerta, y eso le molestó mucho. Nadie le había visitado después de la muerte de sus padres y no entendía porque alguien lo buscaba. Entonces, pensaba que era algo que no valía la pena y regresó a comer. Pero, otro golpe a la puerta lo interrumpió y con mucho molestia, abrió la puerta sólo para descubrir que el visitante era la mujer. ¡Sí! ¡La mujer que quería, la mujer que amaba! La mujer entró y empezó a llorar. Sorprendido, Loritero se quedó enfrente de la puerta con la boca abierta y la mirada vacía.

-Por favor señor, pidió la mujer, cierre la puerta, hay muchos hombres que me quieren daño.

Viéndola, Loritero empezó a soñar cosas muy extrañas, pero de repente, volvió a la realidad, por lo menos, eso creía él.

-¿Qu.. qui… hmmm quien le quiere hacer daño?, preguntó Loritero

-¡El ejercito real de Charulaquez!, contestó la mujer

-Y ¿por qué?

-Porque creen que robé la corona de la Reina, ¡pero yo no robé nada a nadie! ¿Me cree usted señor? ¡Por favor, dígame que me cree!, rogó la mujer

-¡Sí sí le creo!, contestó Loritero todo confundido, no se preocupe, aquí, nadie le va a hacer daño. Voy a encontrar a los soldados y voy a arreglar todo.

-Pero….

-¡Pero nada! Voy a hablarles y todo va a estar bien, va a ver.

Y con esas palabras, Loritero se fue de la casa, con la espada en su mano y la mujer siguiéndole. Caminaron hasta que se encontraron al ejercito.

-¡ALTO! gritó un soldado.

Le pareció a Loritero que era el capitán del ejercito.

-!DEJE A LA MUJER! ordenó el capitán.

Pero Loritero no le contestó.

-!POR LAS ORDENES DEL REY, DEJE A LA MUJER, LE DEBEMOS CASTIGAR! gritó otra vez el capitán.

Pero Loritero no contestó.

-!Oiga señor!, ¿tiene algún problema? preguntó el capitán, y Loritero siguió viéndoles sin contestar.

A ese momento, el capitán se enojó y se preparó para ordenar a sus soldados para atacar, y de repente, Loritero le interrumpió y dijo:

-¡No la voy a dejar con ustedes hasta que me hablen con respeto!

-¡Cómo!, preguntó el capitán.

-Me escuchó muy bien. Me faltó al respeto y no voy a hacer nada hasta que me hable con respeto, dijo Loritero.

-¡Que insolente!, exclamó el capitán, va a pagar por eso.
-Si se calma un poco le voy a explicar algo… ya sé que quieren castigar a esta mujer porque robó la corona de la Reina. Pero la registré y no encontré la corona que dicen que robó. Entonces, no puede detener a esta buena persona por ese acto criminal, la mujer no hizo nada.

-Hmmmm… y… ¿quién me dice que el ladrón no es usted?, preguntó el capitán.

-Bueno, si duda de mi honor y mi honestidad, mande a su mejor soldado a pelear conmigo. Si gano, nos deja en paz y nunca regresa, si usted gana, les dejo castigar a la mujer… y a mí también sin resistencia, dijo Loritero.

-¡Cómo quiera!, se volteó y ordenó a su soldado mas valiente, Don Veranere, a pelear con Loritero, pero le pidió no matarlo porque creía que Loritero no sabía cómo usar la espada.

Y la pelea empezó, todo el mundo se dio cuenta que Loritero era mas fuerte que Don Veranere y de repente, el soldado cayó y Loritero puso su espada en el cuello del soldado. Viendo al capitán, dijo “Creo que eso fue bastante, no lo quiero matar. Ahora que es evidente que gané, váyanse y déjanos en paz.” Sin contestar, el ejercito se fue y nunca regresó.

La mujer corrió y abrazó a Loritero por su coraje y le dio un beso en su mejilla derecha. “¡Gracias Señor, gracias! ¿Cómo le puedo agradecer?” dijo la mujer. “Solo quiero saber su nombre” contestó Loritero. “Me llamo Espa, diminutivo por Esperanza” dijo la mujer. Y empezaron a hablar hasta que se cayó la noche, caminando en el bosque. Loritero estaba tan feliz, no quería que este momento se terminara, pero cada buena cosa tiene un final, por lo menos, eso creía él.

La acompaño a su casa, pero mientras caminaba, se dio cuenta que había otro ejercito esperándoles. Tomó su espada, preparado para pelearse otra vez. Con mucha sorpresa, Espa bajó la espada de Loritero y dijo “Mira Querido Loritero, ellos son mi familia. No hay nada porque preocuparse, todo va a estar bien.”

-¡Exacto! dijo un hombre sobre su caballo, déjame decir que usted, Don Loritero, hijo de Trearo, demostró el día de hoy que nada vale mas que el amor que alguien pueda tener por otra persona.

Loritero se quedó sin hablar.

-hmmm… debo entender por su cara que no entiende lo que esta pasando. Bueno, ya conoce a Espa, Princesa de Luzaría, mi hija. Yo soy Don Charulaquez, el Rey. Hace años que buscábamos un hombre que mereciera ser el marido de Espa. Pero cada hombre que encontrabamos no la quiso ayudar y la dejó con sus problemas. Un día, ella se dio cuenta de usted y de todo el esfuerzo que hizo para ganar su atención y eso le encantó. Aprendió todo sobre usted y decidió hacerle la misma prueba para ver que tipo de hombre era, y con satisfacción, creo que usted hizo lo que ella quería. Ahora, estoy aquí para ofrecerle su mano.

Loritero no lo podía creer, era la oportunidad de su vida. Ser el esposo de la mujer de sus sueños, pero algo le hizo dudar y dijo:

-¡Muchas Gracias por la oferta! Pero no creo que pueda casarme con su hija. No tengo derecho de casarme con una princesa. No tengo sangre real, soy feo y gordo, solo como pasteles y no hago nada de mis días. -Eso no me importa querido mío, yo te quiero y este día que pasamos hablando, escuché todo lo que quería escuchar.

-¡Es que….! -¡BASTA! Gritó el Rey, ya sé que la quiere Don Loritero y renunciar a casarse con ella sería una error muy grave.

Y con estas palabras, Loritero aceptó y se casaron un bonito día de Septiembre. Al final de la boda, Loritero realizó de muchas cosas. Primero, el Reino de Charulaquez era el nombre de su pastelería favorita. Segundo, que el Rey solo era el dueño de la pastelería y que el ejercito que la quería castigar fueron algunos amigos de Espa que la ayudaron con la prueba. La pelea de espada existió solo en su imaginación y el Rey no tenía escolta, solo los hermanos de Espa y Espa no era princesa, solo la hija de un dueño de pastelería… por lo menos, eso creía él…

Escrito por: Alain Mokbel
Corregido por: Elisa Navarro Flores
Versión final: 27 de Noviembre, 2002

Spring is here … oops!

You know that it’s spring in Montreal when the streets are littered with potholes, people wear t-shirts at 5 degrees Celsius, and there’s that oh-so-fresh smell of melting snow in the parks and green spaces around the city. What causes that odor?? hahaha… please, I don’t want to know.

I was cruising up a downtown street this afternoon, right near Phillips Square. I pulled a passing maneuver and sailed through a HUGE puddle of water. I swear to God, I totally didn’t see the dude that was walking on the sidewalk. Only at the last minute. I sprayed him from H.E.A.D. to T.O.E. Would you believe he started to chase me? Like a bat out of hell! I’ve never seen anybody run so fast! I put the pedal to the floor and took the next corner. I wonder what he would have done had he managed to catch up to me…. Poor shmuck.

Photo (Exhibit A) Source: Homepage of Kenneth S. Wu (website now offline)
Photo (Exhibit A)
Source: Homepage of Kenneth S. Wu (website now offline)

Photo (Exhibit B) Source: Traci and Jeff's Home
Photo (Exhibit B)
Source: Traci and Jeff’s Home